ayuno digital
reflexiones de mi desconexión de instagram
las redes y yo = amor/odio
A lo largo de este año, he vivido un viaje emocional con las redes sociales que siendo honesta, nunca imaginé. Como creadora de contenido, diseñadora de marcas y alguien que literalmente trabaja en este mundo digital, me he dado cuenta de lo difícil que es establecer límites claros entre mi vida personal y profesional. Lo que comenzó como una herramienta para compartir y conectar, con el tiempo se convirtió en una fuente de desgaste emocional y peor aún, en una desconexión de lo más importante: mi relación con Dios y las personas que amo.
pérdidas y propósito
Algo que he sentido profundamente desde que decidí darle a Dios el primer lugar en mi vida es que he perdido cosas. Pero, al reflexionar, me doy cuenta de que no son pérdidas reales, sino ajustes necesarios para alinearme con el propósito que Él tiene para mí.
No era falta de motivación lo que me frenaba, era falta de un propósito claro.
Dios nos da propósito
Cuando abrazamos el propósito de Dios, dejamos que el nos defina y todo se ordena: pero el caos que se hace al inicio cuando le dices “solo quiero tu voluntad” no se compara a la paz que sientes al conectarte con la verdadera fuente de vida y vivir para algo más grande que nosotros mismos: Su gloria.
Cuando mi identidad estaba arraigada en lo que publicaba y como era recibida, me olvidaba de lo esencial: mi identidad está en Cristo. Mi bautismo en este mes de diciembre fue un recordatorio poderoso de esto. Fue un acto simbólico de dejar morir aquello que no me define para dar paso a lo nuevo que Él quiere hacer en mí. Pues así mismo lo dice la palabra de Dios:
Romanos 6:4
"Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva."
2 Corintios 5:17
"De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas."
renuncias por obediencia
Brevemente te contaré algo que está en mi testimonio con Jesus, como ya he dicho en mi instagram es una información que llevo preparando desde mayo de este año, sé que cuando comparta mi experiencia completa le abrirá los ojos a muchos.
No le he dicho esto a nadie pero cuando tuve mi llamado, el mismo Espíritu Santo me convenció de que eliminara mi cuenta personal de TikTok. Lo sentí como una orden de Dios, habían cosas a las que tenía que renunciar si quería acercarme más a Él.
Para muchos esta fue una decisión muy impulsiva y radical pero para mi fue un acto de obediencia que aunque fue difícil trajo una paz que no puedo explicar con palabras. Me di cuenta de que estas decisiones no eran para limitarme sino para liberarme y permitirme caminar más plenamente en Su voluntad.
la vida real vs. la vida curada y aesthetic
Uno de los mayores aprendizajes de este año ha sido que la vida real no es como lo vemos en las historias de Instagram. No es una vida curada, ni perfectamente editada.
Cuando me permití desconectarme (aunque sea los fines de semana) pude experimentar una claridad mental y espiritual que solo llega cuando pausamos el ruido constante.
Hubo días en los que al no publicar sentía que estaba fallándole a mi comunidad o perdiendo importancia.
Pero aprendí algo tan hermoso y valioso:
puedo desaparecer de las redes por un tiempo pero cuando vuelvo, mi comunidad sigue allí. Esos que no me siguen por un número, me siguen porque valoran quien soy más allá de lo que comparto.
una falsa percepción
Así mismo como yo tenia una falsa percepción de lo que es tener una relación genuina con Dios asi mismo creo que las redes sociales distorsionan nuestra percepción sobre otros y también de nosotras mismas. Nos comparamos con vidas que no existen, que han sido cuidadosamente seleccionadas para parecer perfectas. Esto no solo nos desconecta de nuestra identidad en Dios, sino también de las personas reales en nuestras vidas.
Creo que necesitamos ayunar de las redes sociales. No como un acto de simplemente desaparecer, sino como un acto para conectar con lo que verdaderamente importa. Hacerlo intencional.
Las redes no deberían tener el control de nuestras vidas y sin embargo, muchas veces lo tienen. Un ayuno de redes puede ayudarnos a cambiar nuestras prioridades, desde que conocí al Dios real, al Dios de la biblia he querido buscar Su presencia sin distracciones.
Hoy quiero desafiarte a que te desconectes, aunque sea por un día. Dedica ese tiempo a orar, a meditar en la palabra, a estar presente con las personas que amas.
Deja que Dios te hable en el silencio, sin el ruido de notificaciones.
Y recuerda: tu valor no está en cómo el mundo digital te percibe, sino en quien eres a los ojos de tu Creador.
Enormemente te agradezco por estar aquí leyendo estas letras llenas de sinceridad. Si este mensaje resonó contigo cuéntame en los comentarios ¿cómo te relacionas con las redes sociales y qué cambios te gustaría hacer en tu vida digital?
Con amor y fe,
Mar.



Yes yes yes! El ayuno de redes sociales considero que es un acto de amor propio. Que alegría me da saber que pudiste lograrlo! Recuerdo que alrededor de Feb/Marzo me comentaste que querías descansar de las redes. Gracias por compartir lo de tiktok, hace muchooooo (mas de un año) que lo eliminé y no lo he vuelto a descargar, pero recientemente comencé a cuestionarme el descargarlo, porque todos mis compañeros del trabajo lo usan; pero el ver como lo usan mindless y la experiencia que compartiste me ayudan a confirmar que fue la mejor decisión.
Creo que las redes sociales es una herramienta que no hemos aprendido a usar. Así como en un álbum de fotos sólo guardamos los mejores recuerdos, en las redes queremos subir lo más bonito, es lo normal. El problema viene de la forma que nos relacionamos con las redes; cuando ves un álbum de fotos sabes que eso no es “real” que no puedes leer toda la vida de la persona a través de esas fotos, pero no te pasas todo el día chequeando los álbumes de fotos, solo lo haces un momento en un día y ya… I guess que el estar chequeando las redes tan constantemente es lo que nos hace creer que eso que vemos si es real porque es lo que nuestro cerebro está percibiendo todo el día. (Me acaba de bajar esa idea mientras escribía y me encanta 🥹🤍).
Cuan maravilloso es Dios. Te sigo en ig desde hace algún tiempo y esta semana tomé la decisión de desinstalar la app, por lo que me iba a perder de tu contenido. Digamos que emigre a Substack hace algunos días, me llevé la sorpresa de que ya te seguía, gracias al newsletter, y solo pensé: ojalá continúe hablando de Dios por acá. Y lo haces de que manera, con letras que se alinean en su totalidad con lo que estoy viviendo.
Yo, siendo una persona que se ha mantenido crónicamente online desde hace muchísimo tiempo, las redes sociales se convirtieron en un ídolo en mi vida. Muchas veces tendía a desinstalarlas, obviamente me hacían mucho daño, pero siempre volvía a recaer. No fue hasta que empecé a trabajar en mi relación con el padre, que he podido entender lo importante que es darle prioridad y eso implica alejarme de las redes sociales, aunque sigo en la lucha.
Que bonito que hayas hablado de este tema en relación a Dios. Me interesa que en un próximo newsletter hables acerca de tu experiencia realizando un ayuno espiritual. Ojalá algún día nos puedas compartir tu testimonio. Dios te bendiga.